El mercado inmobiliario español ante una doble tensión: escasez de oferta y presión de la demanda internacional

28/10/2025 - ⏱ 2 min

Este artículo tiene un propósito meramente informativo y no constituye, en ningún caso, una recomendación ni asesoramiento de inversión.

El mercado inmobiliario español vive un momento de crecimiento sostenido, pero también de desequilibrio estructural. La oferta de vivienda nueva continúa muy por debajo de las necesidades demográficas, mientras la demanda —nacional e internacional— mantiene su dinamismo. Esta combinación está provocando una tensión de precios que se extiende más allá de las grandes capitales, y que plantea desafíos para la accesibilidad y la planificación urbana.

Según el Índice de Precios de Vivienda del INE, los precios subieron un 12,7 % interanual en el segundo trimestre de 2025, la mayor tasa desde 2007. La vivienda usada aumentó un 12,8 %, mientras que la nueva lo hizo un 12,1 %, impulsada por la escasez de suelo y el encarecimiento de la construcción. En paralelo, el Banco de España estima un déficit estructural de entre 600.000 y 700.000 viviendas, lo que sitúa la producción anual —en torno a 110.000 unidades— muy por debajo del ritmo necesario para equilibrar la demanda.

Oferta limitada, costes en alza

El número de viviendas terminadas apenas creció un 1,1 % en 2024, y la escasez de suelo finalista sigue siendo uno de los principales cuellos de botella. A ello se suman la inflación en materiales y los mayores costes financieros, que han ralentizado el inicio de nuevas promociones.

Los promotores destacan además la dificultad para obtener licencias urbanísticas en los grandes municipios. En Madrid, por ejemplo, el tiempo medio de tramitación supera el año y medio, lo que genera retrasos significativos y reduce la oferta disponible. El resultado es un mercado donde la vivienda nueva se concentra en manos de grandes operadores y los precios del suelo aumentan a un ritmo más rápido que el del producto final.

El regreso del comprador extranjero

Mientras la oferta se estanca, la demanda internacional consolida su protagonismo. De acuerdo con el Colegio de Registradores, el 15 % de las compraventas de vivienda en España durante el primer semestre de 2025 fueron realizadas por extranjeros. Reino Unido, Alemania, Marruecos, Italia y Francia encabezan la lista de países compradores.

Las zonas más activas se encuentran en Alicante, Málaga, Santa Cruz de Tenerife y Baleares, donde más de un tercio de las transacciones se realizan por no residentes. Esta tendencia refleja la fortaleza del turismo residencial y el atractivo del país como destino para la jubilación o el teletrabajo. Sin embargo, también agrava la tensión en la oferta local, especialmente en mercados insulares o costeros con limitada capacidad de expansión urbana.

El auge del comprador extranjero tiene además un efecto indirecto sobre el mercado nacional: eleva las expectativas de rentabilidad, encarece el suelo y desplaza parte de la demanda interna hacia el alquiler o hacia ciudades secundarias más asequibles, como Valencia, Murcia o Granada.

El alquiler como válvula de escape

El mercado del alquiler también muestra signos de presión. Según datos de Idealista, la oferta de viviendas en alquiler se redujo un 20 % interanual en el segundo trimestre de 2025, mientras que las rentas aumentaron un 10,2 %, alcanzando máximos históricos en ciudades como Madrid y Barcelona.

El crecimiento del alquiler de temporada y la reconversión de pisos turísticos hacia estancias medias están contribuyendo a reducir la oferta disponible para residencia habitual. En paralelo, el sector build-to-rent (viviendas construidas específicamente para alquilar) continúa ganando protagonismo: según CBRE España, el segmento Living —que engloba alquiler, residencias estudiantiles y coliving— representó el 23 % del total de la inversión inmobiliaria en el primer semestre de 2025.

Para muchos inversores institucionales, el alquiler se ha convertido en una alternativa más predecible frente al ciclo de compraventa. Sin embargo, la falta de suelo y la incertidumbre regulatoria siguen limitando el ritmo de desarrollo de nuevas promociones.

Digitalización y acceso: la nueva vía para el inversor

En este contexto, las plataformas de inversión digital están jugando un papel creciente. El crowdfunding y el crowdlending inmobiliario permiten financiar proyectos residenciales o de alquiler desde pequeñas aportaciones, con información estandarizada sobre riesgos, rentabilidad y promotor.

Estos modelos, regulados por la CNMV, han democratizado el acceso a la inversión inmobiliaria, permitiendo a particulares participar en el desarrollo de proyectos reales —desde rehabilitaciones en el centro urbano hasta promociones sostenibles en zonas de expansión—. Para el sector, suponen una fuente adicional de capital en un momento de fuerte demanda y limitada oferta bancaria.

La transparencia y la accesibilidad son elementos clave para el nuevo inversor. Comprender el tipo de activo, la ubicación y el horizonte temporal es esencial para equilibrar riesgo y rentabilidad en un mercado cada vez más competitivo y fragmentado.

Un equilibrio difícil, pero lleno de oportunidades

España se mantiene como uno de los destinos inmobiliarios más sólidos de Europa, con una economía estable, un mercado financiero diversificado y una demanda internacional en crecimiento. Sin embargo, la falta de oferta estructural y la subida de precios obligan a replantear estrategias de inversión, priorizando proyectos con valor añadido y sostenibilidad a largo plazo.

El reto de los próximos años será ampliar el parque de vivienda sin comprometer el equilibrio territorial ni la accesibilidad. Las políticas de suelo, el impulso de la rehabilitación y la colaboración público-privada serán determinantes. A la vez, la digitalización y la inversión colectiva abren la puerta a una nueva generación de inversores que busca claridad, eficiencia y control.

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Disclaimer: Esta publicación es meramente informativa y no debe interpretarse como consejo de inversión.